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¿Es momento de adoptar la inteligencia artificial? 

La respuesta podría ser sí para las empresas de bienes de consumo y los retailers.

Estamos en medio de una ola de innovación de tecnologías de inteligencia artificial (IA). Las encontramos en nuestra vida cotidiana: Alexa y Siri, las plataformas de reservas de vuelos, los servicios de traducción, las funcionalidades para pasar de voz a texto, los algoritmos de recomendación de contenido de Netflix y Youtube, y el creciente uso de chatbots inteligentes para la atención al cliente.

Los retailers y las empresas de bienes de consumo rápido (FMCG) más grandes de la industria ya están probando tecnologías de IA, como el aprendizaje automático (“machine learning”) y la visión computarizada (“computer vision”), para mejorar su ejecución en el punto de venta, reducir la falta de existencias e incluso echar un ojo a la competencia. Aun así, estas soluciones de IA se basan en tecnologías muy nuevas y, como tales, los primeros en adoptarlas encontrarán «baches» en el camino. Por ejemplo, puede que la solución no proporcione realmente datos en tiempo real, y esto le impida al personal del punto de venta tomar acción en el momento. O pueden encontrarse con problemas de conectividad a Internet que impiden el procesamiento de los datos en la nube, obstaculizando el trabajo del personal en la tienda. También puede haber problemas relacionados con modelos de precios que no se ajustan a las necesidades del sector. De hecho, a veces la nueva tecnología rinde menos que la actual. 

Entonces, ¿por qué las mayores compañías de consumo masivo y retailers siguen invirtiendo en IA?

La razón por la que las compañías de consumo masivo y los retailers siguen invirtiendo en IA es porque entienden que la IA no es una tendencia temporal sino una tecnología disruptiva

Como explicó Clayton Christensen en su libro El dilema del innovador, las tecnologías disruptivas aportan una propuesta de valor muy diferente a la que existía anteriormente. Las tecnologías disruptivas cambian permanentemente la forma en que las empresas operan, hacen negocios y satisfacen a sus consumidores. 

Por ejemplo, tomemos el teléfono móvil, uno de los mejores ejemplos de tecnología disruptiva. Desde sus humildes comienzos como un artefacto tosco y pesado con funcionalidad limitada, se convirtió rápidamente en un habilitador mundial del comercio y las comunicaciones globales. 

El siguiente gráfico, que muestra la adopción de la tecnología celular a lo largo de los años, también caracteriza la evolución de las tecnologías disruptivas.

Primero, estas tecnologías sólo aportan valor a nichos de mercado, por lo que su adopción es muy baja. Más adelante, las mejoras hacen que la tecnología sea atractiva para una base de consumidores más amplia (los primeros adoptantes). En este punto, todavía está alcanzando a las tecnologías existentes. Por último, el ritmo de mejora se acelera, y supera a las tecnologías actuales, convirtiéndose en la más adoptada. 

Las tecnologías de IA seguirán una curva de adopción muy similar. Ahora mismo, estamos en el punto de inflexión, justo antes de que comience una adopción más amplia.

En el caso de la tecnología celular, el punto de inflexión se produjo cuando los avances en microelectrónica permitieron construir microprocesadores más pequeños con mayor potencia de cálculo. En el caso de la IA, el punto de inflexión se produjo cuando convergieron la accesibilidad a un poder computacional sofisticado (computación en la nube), la capacidad de producir y manejar grandes cantidades de datos y los algoritmos avanzados de aprendizaje automático.

¿Por qué es correcto iniciar la adopción de IA en una fase temprana de la curva?

Iniciar la adopción al principio de la curva es la elección correcta porque a los adoptantes tempranos les va mucho mejor que a los tardíos. Estarán preparados cuando las expectativas y competencias del mercado cambien debido a la adopción generalizada de la tecnología disruptiva. La IA abrirá una puerta a oportunidades de negocio aún no imaginadas, y sólo las empresas que estén en primera línea podrán ver esas oportunidades y aprovecharlas. 

También existe una ventaja para los primeros adoptantes en cuanto a la atracción y retención de talento. Las tecnologías de IA ya forman parte de la vida cotidiana, y pronto también formarán parte de los lugares de trabajo en todas partes. Los futuros colaboradores esperarán tener herramientas de este tipo para hacer su trabajo, y una empresa que no las proporcione podría considerarse atrasada.

La ventana para los primeros adoptantes no durará mucho porque cada nueva tecnología disruptiva tiene un tiempo de adopción más corto. Tomemos, por ejemplo, la adopción del teléfono móvil en comparación con la tecnología anterior, el teléfono fijo, como se muestra en el siguiente gráfico.

El teléfono fijo tardó 67 años. El teléfono móvil tardó 17 años. La IA tardará mucho menos. 

La IA se ha sobrestimado con visiones futuristas de robots que le quitan el trabajo a la gente o se ha subestimado, pensando que es una herramienta sofisticada para ayudar a los representantes de ventas a contar los productos en la estantería más rápidamente. Ambos argumentos demuestran que el verdadero potencial de IA no se ha comprendido.

Imagine que su plataforma de IA pudiera decirle automáticamente el mejor surtido de temporada por ubicación y por tienda. Imagínese que la plataforma de IA le sugiriera planogramas para cada una de sus tiendas en función de la ubicación y de los datos de los consumidores de esa tienda. Imagínese que pudiera decirle por adelantado si un cambio de empaque será exitoso o qué sabores debería producir según las tendencias de consumo mundiales. Estas cosas serán posibles. Ese es el camino que la IA está preparando para la industria de los bienes de consumo. 

Cumplir con las expectativas de los consumidores en las próximas décadas requerirá una gran complejidad operativa, que las tecnologías de IA pueden manejar fácilmente. También traerá oportunidades, pero sólo para aquellos que estén preparados.

Es vital que las empresas de bienes de consumo y los retailers empiecen a pensar en la propuesta de valor de la IA para sus negocios, primero como una mejora operativa y luego como una ventaja competitiva.

Si está interesado en conocer el valor que la IA puede aportar a su negocio ahora y en el futuro cercano, escríbanos a hello@wisy.ai.

Autores:

Min Chen, Co-fundadora y CEO

Orlando Reyes, Co-fundador y VP de Ventas Globales

Lorna Sánchez, Creadora de Conocimiento